«Durante años, David Ribas ha recorrido las cuencas papeleras de l’Anoia y el Riudebitlles para visitar molinos papeleros. En los miradores, espacios donde se extendía y se secaba el papel, es donde ha podido fotografiar cientos de grafitis de diversa tipología. Estos grafitis son la voz silenciosa de los primeros trabajadores alfabetizados de estas fábricas, que entre tarea y tarea encontraban un momento para dejar allí este rastro de vida. Encontramos cálculos contables directamente vinculados al trabajo, pero también efemérides, dibujos, versos… que, con trazo sencillo, documentan la vida cotidiana.»
Ton Lloret Ortínez
«Los grafitis son arte. Siempre lo han sido. No hay ningún argumento razonable que alguien pueda esgrimir para negarlo. Otra cosa es que haya gente que deteste ver grafitis por las calles. Nadie ha dicho que el arte deba ser bello, cómodo o indolente.»
Joan Maria Minguet